La fisonomía es distinta, las voces que suenan también lo son, la historia y la cultura son referentes para nosotros los argentinos pero la indigencia y la miseria son lo mismo y duelen igual. Madrid y Barcelona me muestran sus dos caras, cunas de cultura y hoy cuna de tristeza y desarraigos, como en mi tierra circula gente que huyó de sus orígenes en busca de una vida mejor.
Veo gente arrodillada en el suelo con un recipiente en las manos sobre su cabeza pidiendo una limosna allí mismo donde circulan miles de turistas pasando las vidrieras más lujosas de las marcas más reconocidas en el mundo. Aquí una mujer durmiendo bajo el techo de un escaparate, allí un anciano arrebujado en el portal de un edificio y la pobreza y la desigualdad imperando monstruosa e imbatible ante la indiferencia de los que gobiernan en cualquier lugar del mundo.
Duele pensar que la marca que se ha hecho icono de la moda en España me lleve a pensar cuánto hay de desigualdad en el mundo actual en el que las comunicaciones vuelan instantáneamente.
Sin duda estamos ante una sociedad que consume hasta estas imágenes sin implicarse profundamente con lo que nos enrostran, como si también fuera moda poner en tu muro una foto de la pobreza y la miseria de humanidad en la que nos hemos convertido.
España es un país como muchos otros, ubicado en la vieja Europa que ha atravesado cruentas experiencias de guerra y muerte y aún así duele esta otra realidad. Aquí y allá habrá que abrir la mente para pensar como lograr un mundo más equitativo. Amo a mis dos tierras, la que me crió y la que me dejaron por herencia, sueño con otro futuro posible y tomo absoluta conciencia de que de mí depende la porción de país que habito y desarrollo.
Que maneras más curiosas de recordar tiene uno, que maneras más curiosas: hoy recuerdo mariposas que ayer sólo fueron humo, mariposas, mariposas que emergieron de lo oscuro bailarinas, silenciosas. Silvio Rodríguez
lunes, 15 de julio de 2019
ENTRE UNA ESPAÑA QUE DUERME Y UNA ARGENTINA QUE BOSTEZA
viernes, 28 de junio de 2019
Fui a buscarte y allí estabas.
Fueron 10.033 km. de vuelo para llegar a buscarte, exactos los kilómetros que separan mi Buenos Aires de tu Coruña amada. No más pisar este suelo un enorme tirón surgió de la tierra y se coló por toda mi columna vertebral y la quinina de mis alas se reforzó en cada centímetro y un color nuevo creció de adentro hacia afuera.
Fue increíble sentirte en mis huesos, ni bien ví el mar verde esmeralda y el permanente vuelo de gaviotas empecé a recordar, como si hubiera pertenecido a este paisaje desde siempre, como cada cuento de la abuela, como cada anécdota de tus travesuras, como cada sonido, olor, sabor, roce del viento.
También empecé a entender el dolor, la morriña, as saudades, ¿quién podría dejar estos colores tan fácilmente y desapegarse de este paisaje?, aquí dejaste mucho mucho, los huesos de tu padre aunque no supieses dónde estaban, dos hermanas, sobrinos y sobrinas y tu esencia.
La abuela tuvo miedo de esa España tan exultante, tan dura aún, tan intransigente y vos tan joven, tan apasionado, tan inquieto, tan curioso y necesitado de verdades que nunca llegan, y te sacó de aquí sin más, con ese instinto protector, madraza inmensa.
Loba dolorida, a pesar de haber encontrado cierta estabilidad económica, laboral, no le iban a arrebatar otro Jaime, NO!
Pareciera que sólo los que vivimos en Argentina poseemos esta perspectiva, porque de algún modo padecimos el desarraigo de los nuestros, nuestras primas y primos de aquí no lo sienten tan en carne viva, pero yo te ví llorar muchas veces, ¡te ví!.
Por eso danzamos al compás de las jotas y las muiñeiras, por eso crecimos entre alalás e cántigas, por eso a pesar de no hablar claramente el gallego lo comprendemos desde las entrañas. Aquel año en el que traían la noticia de que tenías pasaje pago para volver vos te habías dormido para siempre, ella llegaba de Coruña con la buena nueva y se encontró el mismo día con la triste nueva, así es la vida, así fue la tuya, llena de jugarretas del destino.
Pasaron 10 años más, despedimos tu cuerpo con fuego y arrojamos las cenizas al río con la esperanza aquella de que todos los ríos van a parar al mar y el inmediato entre ambos continentes es el Atlántico, así que soñamos que llegarías. Y lo hiciste, estoy segura, hoy puedo caminar estas Rúas y cada paso es una punzada intensa mezcla agridulce que me recuerda que estoy viva, cada gaviota es mía y me lleva a volar sobre el mar que acaricia estas costas, cada raiola entre las bretemas es un saludo tuyo que me dice que ya estás aquí, que no te busque más, que llegaste bien y por fin te quedaste para esperarnos de este lado del océano, a mí, luego a mis hermanas y seguramente a tus nietas y nieto que vendrán oportunamente a verte. También haces travesuras volando con Pedro Chusco y de hecho me han dejado atados al pie de mi cama sueños maravillosos, Gracias.
Claramente el amor vence a la muerte de muchas formas, ahora lo entiendo.
He visto tu torre de Hércules y he tocado sus muros, conmociones que sacuden y es que sólo las y los que somos hijas e hijos de la morriña podemos entenderlo, llevamos la gaita como fuelle en el pecho y lo celta como células que flotan en cada centímetro de nuestra sangre.
Fue increíble sentirte en mis huesos, ni bien ví el mar verde esmeralda y el permanente vuelo de gaviotas empecé a recordar, como si hubiera pertenecido a este paisaje desde siempre, como cada cuento de la abuela, como cada anécdota de tus travesuras, como cada sonido, olor, sabor, roce del viento.
También empecé a entender el dolor, la morriña, as saudades, ¿quién podría dejar estos colores tan fácilmente y desapegarse de este paisaje?, aquí dejaste mucho mucho, los huesos de tu padre aunque no supieses dónde estaban, dos hermanas, sobrinos y sobrinas y tu esencia.
La abuela tuvo miedo de esa España tan exultante, tan dura aún, tan intransigente y vos tan joven, tan apasionado, tan inquieto, tan curioso y necesitado de verdades que nunca llegan, y te sacó de aquí sin más, con ese instinto protector, madraza inmensa.
Loba dolorida, a pesar de haber encontrado cierta estabilidad económica, laboral, no le iban a arrebatar otro Jaime, NO!
Pareciera que sólo los que vivimos en Argentina poseemos esta perspectiva, porque de algún modo padecimos el desarraigo de los nuestros, nuestras primas y primos de aquí no lo sienten tan en carne viva, pero yo te ví llorar muchas veces, ¡te ví!.
Por eso danzamos al compás de las jotas y las muiñeiras, por eso crecimos entre alalás e cántigas, por eso a pesar de no hablar claramente el gallego lo comprendemos desde las entrañas. Aquel año en el que traían la noticia de que tenías pasaje pago para volver vos te habías dormido para siempre, ella llegaba de Coruña con la buena nueva y se encontró el mismo día con la triste nueva, así es la vida, así fue la tuya, llena de jugarretas del destino.
Pasaron 10 años más, despedimos tu cuerpo con fuego y arrojamos las cenizas al río con la esperanza aquella de que todos los ríos van a parar al mar y el inmediato entre ambos continentes es el Atlántico, así que soñamos que llegarías. Y lo hiciste, estoy segura, hoy puedo caminar estas Rúas y cada paso es una punzada intensa mezcla agridulce que me recuerda que estoy viva, cada gaviota es mía y me lleva a volar sobre el mar que acaricia estas costas, cada raiola entre las bretemas es un saludo tuyo que me dice que ya estás aquí, que no te busque más, que llegaste bien y por fin te quedaste para esperarnos de este lado del océano, a mí, luego a mis hermanas y seguramente a tus nietas y nieto que vendrán oportunamente a verte. También haces travesuras volando con Pedro Chusco y de hecho me han dejado atados al pie de mi cama sueños maravillosos, Gracias.
Claramente el amor vence a la muerte de muchas formas, ahora lo entiendo.
He visto tu torre de Hércules y he tocado sus muros, conmociones que sacuden y es que sólo las y los que somos hijas e hijos de la morriña podemos entenderlo, llevamos la gaita como fuelle en el pecho y lo celta como células que flotan en cada centímetro de nuestra sangre.
La Coruña es como decías, una ciudad en la que nadie es forastero y donde las cosas tienen alma.
domingo, 5 de mayo de 2019
Misteriosamente joven
¿A quién le viene sucediendo?
Quién sufra de estas extrañas
experiencias como yo por favor ¿podría comunicármelas?, ya no quiero sentirme una extraña
entre mis congéneres y me sucede cada tanto.
Ocurre que algunas veces me
desconozco en el espejo o incluso en las vidrieras de la calle, cuando caminando
apurada con la cabeza despeinada de ideas, proyectos, canciones, lecturas y
cuentos posibles como al descuido presto atención a la imagen de esa señora que
se refleja irrespetuosamente en el escaparate de un negocio cualquiera.
¿Cómo puede ser que esa mujer
sea yo? la misma que estuvo saltando junto a doce niñ@s de 2 años mientras bailaba y cantaba a vos en cuello "El monstruo de la laguna", la
misma que hace reír a sus compañer@s de ruta con imitaciones descabelladas o
bailando cumbia a las 8:30 de la mañana. Y sin embargo esa mujer en el reflejo
me mira con la misma incredulidad con la que yo la miro, desde sus cincuenta y
pico, desde su expertez, desde sus tropiezos y aciertos me escudriña con tanta
avidez como la que utilizo para descubrirme en sus rasgos marcados por algunas
arrugas, por la comisura de su boca acentuada por tristezas y alegrías vividas,
por sus párpados que ya no sostienen con tanta tensión sus enormes ojos negros.
Muchas veces ella y yo nos
miramos en una superficie que nos devuelve a otra mujer y sin embargo a la
misma, la mismísima Maruxa, la mismísima María Julia, la misma mariposa que se
sostiene en sus alas, el mismo ave fénix que se eleva desde su espalda, ahora
con un cansancio agotador, ahora con 15 años.
Misteriosamente joven, misteriosamente adulta, como en un carrusel que gira sobre su propio eje danzando conmigo misma, invitándome a observar como puedo ser capaz de habitar tantas edades al mismo tiempo.
sábado, 6 de abril de 2019
Mariposa triste. leona cruel
Mariposa triste, leona cruel.
Di luces y sombras todo en una vez.
Cuando fui leona nunca recordé
Como pude un día mariposa ser.
Cuando mariposa jamás me pensé
Que pudieras un día zarpar o morder.
Mariposa, sí, mariposa triste aún por momentos, querida Alfonsina.
Tus versos me acunan, me contienen, me saben de pies a cabeza.
¿Quién puede desaparecer el pasado? ¿Quién puede librarse de la tristeza de haber sido luz y sombra toda de una vez?, aunque lo intento y lo intento aún duelen aquellos dedos que fingiendo admiración por el color de mis alas supieron ajarlas para que no vuele.
¿Leona? lo fui y lo he vuelto a ser, aunque con distintos propósitos, en aquel entonces lo fui para defender lo que quisiera hubiera sido mío, lo que con ansias dibujé en mi mente como propio paisaje, lo que te di ... Mi luz y mi sombra todo en una vez...
Creí que era yo quien se equivocaba, creí que era yo con mi insuficiencia, mis limitaciones y hasta con sueños desmedidos, como cuando era mariposa, con mis alas fuertes y mis colores propios, con mis recorridos y revoloteos, con mi perspectiva desde el aire mismo.
Olvidé que ser leona era pertenecer a una manada en la que sólo existe un león y que todas esas féminas felinas girábamos en torno a tus impulsos e insatisfacciones.
Olvidé que pude mariposa un día ser.
Olvidé pensarme en el aire aquel.
Y hoy te recuerdo, con las alas doloridas, y hoy te recuerdo, traicionando, zarpando y mordiendo mi blando corazón, pero ya no hay pena, mis alas sanaron y en su diseño se destacan febriles cicatrices.
¿Qué te han visto con otra?, ¿qué finges que me lloras?, ¿qué juegas a que me extrañas?, ¿qué me culpas de haber destruido una manada que nunca existió?
¡Pobre pequeñito!, aunque el resto olvide yo no olvidaré, aunque no me comprendan yo me comprenderé y cada vez que me vean surcando el aire, dueña de mis alas y de su diseño herido dejaré caer una lágrima por lo que fue y lo que no fue, pero ya nunca más por lo que fui, lo que soy o lo que seré
domingo, 17 de marzo de 2019
MAGIA DE RADIO
La magia de la radio...
Una o más voces sin rostro envuelven a cientos de oídos sin rostro. La maravilla de la radio entrando con sus decires en las casas, autos y oficinas de quienes sintonizan una frecuencia.
Un mundo que se expande cuando suena la cortina de un programa, un amigo, amiga que nos habla sin tapujos asomando recapacitaciones en un micrófono que cual centinela custodia la expansión de ideas, pensamientos, reflexiones, noticias, sentimientos.
Una tras otra brotan las palabras entretejiendo junto al oyente una inmensa manta de intimidad.
Así es la magia de la radio, sobre todo en las noches de soledad y radio compañera... "Vivencias" y aquella canción que canturreábamos en la década del 70... Curiosa noche
Una o más voces sin rostro envuelven a cientos de oídos sin rostro. La maravilla de la radio entrando con sus decires en las casas, autos y oficinas de quienes sintonizan una frecuencia.
Un mundo que se expande cuando suena la cortina de un programa, un amigo, amiga que nos habla sin tapujos asomando recapacitaciones en un micrófono que cual centinela custodia la expansión de ideas, pensamientos, reflexiones, noticias, sentimientos.
Una tras otra brotan las palabras entretejiendo junto al oyente una inmensa manta de intimidad.
Así es la magia de la radio, sobre todo en las noches de soledad y radio compañera... "Vivencias" y aquella canción que canturreábamos en la década del 70... Curiosa noche
martes, 22 de enero de 2019
Luna roja de agua y sal
Entre los recientes 20 y 21 de enero, en la transición del fin de un día para el inicio de otro much@s de nosotr@s nos dispusiomos a mirar al cielo para ver el eclipse de luna.
Luna roja, luna de sangre, luna de lobos, la luna es y ha sido identificada como energía femenina.
¿Quién le pone dudas a esta afirmación?
Su participación en lo que fluye, en lo que crece, en lo sensible, en lo poético y lo inaudito sigue presente envuelto en un halo de misterio e inspiración para las relaciones, nos invade con su presencia y sus efectos sobre los seres vivos.
La luna roja pareciera anunciar múltiples fenómenos a ocurrir, cambios a producirse, revoluciones del planeta, evoluciones del ser.
En estos días el anuncio de su aparición en todos los noticieros no hacía más que resonar en mis oídos con una mezcla extraña de asociaciones libres que seguramente serán deleite de terapeutas y expertos en psicología.
Pensar en Luna de sangre y su presencia me produjo escalofríos al recordar la sangre de tantas mujeres que se anuncian como desaparecidas y que luego aparecen asesinadas. Entonces pienso ¿cómo no va a cubrirse la luna de sangre? ¿cómo no lloraría esta representación de la mujer lágrimas de sangre ante tantas de sus hijas muertas?, si fuera tomado como presagio estaríamos ante una denuncia tremenda, nuestra más antigua observadora nos dice que no dejan de matarnos y sus lágrimas son rojas como nuestra sangre vital.
También pensaba en nuestra propia luna roja cada mes, cada vez que nuestra marea interna anuncia que no hemos engendrado vida, pero que allí está en nuestro ciclo corroborándonos esa posibilidad. Y con este pensamiento volaban mis alas hacia momentos sagrados, únicos, dolorosos y creadores.
Luna roja, luna azul, superluna, momentos en los que ella se hace aún más presente y aún más cercana, más nuestra, no por pertenencia sino por identificación.
Nueve lunas de embarazo, ella mueve los océanos de la Tierra, las mareas y el agua en general. Nuestro cuerpo está compuesto de un enorme porcentaje de agua, la luna influye en él y sin duda en nuestras emociones y hoy a la orilla del mar se me ocurre que mueve lágrimas de alegría y de tristeza que bañan las costas para recordarnos que somos vulnerables.
sábado, 29 de diciembre de 2018
HOY, 29 DE DICIEMBRE
Si
pudiera poner en esta página todas las cosas que siento tal cual las siento, si
pudiera frenar a mi propia censuradora, si me dejara de importar lo que piensan
los demás de mis propios sentires, sería totalmente libre de mí.
Pero pesan los
años de formateo infantil, pesan los armados y las construcciones de cómo ser
amada, cómo ser querida, cómo ser buena persona, cómo ser, cómo deber ser,
cómo ser una persona como la gente. Me pregunto a mis 55 años ¿Como qué gente?
Estamos en esos días previos al
cierre cronológico de un año más y es inevitable, a pesar de todas las frases
que puedas esgrimir sobre las fechas comerciales, hacer reflexiones sobre tu
vida.
Echarles la culpa a las fiestas es
el argumento preferencial si no te querés hacer cargo de que pensar que otro
final/inicio te para frente al espejo, si tratas de ignorar tus propias
actitudes miserables y las de los que te rodean, si intentas mantenerte al
margen de cotejar tu paso por la vida y hacerte cargo de todas y cada una de
tus decisiones.
Hoy
desperté con la extraña sensación de aquellos/llas que no pueden cambiar sus vidas y entonces alivian sus propias cobardías juzgando a quienes se
atreven, toman riesgos y a pesar de cargar con heridas y cicatrices imborrables
de cada una de ellas siguen asumiendo su vida y tomando el timón para atravesar
sus propias tormentas. ¿Que hemos naufragado muchas veces?, sin duda. ¿Qué hemos hallado islas maravillosas en las que refugiarnos? Sin duda.
Desde anoche
mi programación antigua trata de tomar mi disco duro y volver a formatear mi
actualización, pero hace unos minutos la cara fresca de mi hija preocupada por
mi tristeza me recordó que no es posible volver al mismo programa, ni al mismo
lugar, ni retornar a ser mi propia censura.
Como
Alicia a través del espejo vuelvo a jugar con el absurdo supuesto de que esa
superficie brillante te devuelve tu verdadera imagen, vuelvo a jugar con ver la
izquierda a la derecha y la derecha a la izquierda, vuelvo a desestructurarme para
dejarme sorprender por aquello que he transitado con valentía y desenfreno.
Amo espejarme
en los ojos de aquellos que me aman sin restricciones, allí la derecha es
derecha y la crítica es constructiva y no hay jueces ni verdugos, sólo
compañía, sinceridad bruta y crítica constructiva, amo no tener séquitos de
seguidores sino seguidores de afecto sincero, esos que pueden abofetearte para
que vuelvas en ti.
Adoro los
afectos que vengo sembrando y aquellos que son nuevas mieses para mi vida. Acepto haber descubierto quienes no saben de la amistad que duele porque sana y
de la hipocresía vestida de franqueza., sobre todo quienes aprenden y enseñan que hay un espacio para lo público y otro para lo privado y que es potestad de cada protagonista abrir esas puertas.
Doy
eternamente las gracias a las páginas en blanco porque mientras las transito me
permiten tatuar en ellas palabras que alivian, y en ese devenir de la escritura
recuerdo QUIEN SOY EN REALIDAD y entonces me importa muy poco quienes y cómo piensan que
soy aquellos que creen conocerme.
Tengo mucho
que agradecerle a la vida, AMIGOS/AS que cuento con los dedos de mis manos,
CUENTOS que no dejan de llegar, LIBROS en camino, UN ESPACIO ESPEJO en el que
mirarme y pensarme cada semana, MIS PEQUES, MIS ETERNOS Y MARAVILLOSOS PEQUES
que me enseñan todos y cada uno de los días que hay razones que maravillan, MIS
HIJAS: la aventura interminable de haberme convertido en mamá y el amor
indescifrable, incorruptible y libre, liviano como una pluma al viento, MIS
DECISIONES en la vida, todas y cada una fueron enseñanzas valiosas. Y muchas
otras CONSTRUCCIONES PROPIAS, no de sangre, no de herencia, no de miedos ni de
obligaciones.
Me hago
responsable de mi legado en construcción y del tránsito por este 2018 y me abro a lo que traiga el 2019.
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